Consideraciones a la hora de elegir a un terapeuta

Es importante tener en cuenta que, para que un proceso terapéutico resulte del modo más adecuado posible, además de comprometerse con éste, asumiéndolo con la responsabilidad requerida, es necesario escoger muy bien al psicólogo o psicóloga con quien se va a trabajar.

La oferta de psicoterapia en este momento es excesiva y no siempre de buena calidad. Existen muchos psicólogos prestando servicios que cuentan con formación insuficiente, que no tienen la pericia para atender ciertos casos, que trabajan en lugares que dificultan el despliegue de sus habilidades o que no se encuentran en un estado de salud mental adecuado para atender a otros. Lamentablemente esto último no está regularizado, pues no existen instancias que certifiquen la “salud mental” del terapeuta.

Es recomendable que el psicólogo cuente con formación adicional en psicoterapia, ya que si bien algunas Universidades forman adecuadamente en el área clínica a sus profesionales en pre-grado, el entrenamiento de postgrado en psicoterapia imprime un sello y otorga conocimientos y experiencia en un nivel mucho más profundo y complejo.

Esta formación consiste generalmente en un título que puede o no conducir a grado académico y que dura entre uno y tres años, en el cual se aprende a través de profundización teórica, estudio de casos, supervisión y trabajo experiencial. Esto último implica que, para que un psicólogo se encuentre en condiciones de atender a otra persona, debe trabajar primero consigo mismo.

El terapeuta debe ser una persona que otorgue confianza, ya sea por su formación o por el reconocimiento que éste tiene de parte de otros colegas o de personas que ya se han atendido con él o ella. Por esta razón, se sugiere no escogerlo a ciegas y basarse en la recomendación de personas que hayan tenido experiencias previas o pedirle a un psicólogo conocido que asesore su decisión.

Un buen psicólogo, debe estar dispuesto a responder a sus preguntas iniciales en cuanto a su formación y experiencia, y a como realiza su trabajo, ya que la psicoterapia se basa en la confianza y, para que ésta exista, la información debe estar disponible.

Resulta esencial aclarar que el psicólogo, por su formación, está capacitado para atender casos en los que ocurren situaciones que el mismo no ha vivenciado en carne propia. Por esta razón, no es un tema relevante la vida personal del psicólogo; si este tiene o no hijos, si ha vivido o no cierto tipo de situaciones, etc. La disposición que éste tenga para responder o no a las preguntas acerca de su vida personal, dependerá muchísimo del modelo desde el cual trabaje y de sus características personales.

La elección del psicólogo, tiene mucho que ver también con las posibilidades económicas de pagar una terapia. Atenderse con un psicólogo en su consulta particular resulta muy cómodo debido a que el lugar suele ser más confortable y acogedor, el tiempo de atención es, frecuentemente mayor o más flexible y se tiene la ventaja de no tener que lidiar con listas de espera, ni con procedimientos administrativos y burocráticos. Quienes tienen esta posibilidad, pueden reembolsar en su seguro complementario las boletas de su psicólogo, de acuerdo a su plan.

Las recomendaciones en este caso son, por tanto:

  • Averigüe cuánto dura la sesión y pida que se respete su tiempo (siempre que usted sea puntual). Una sesión de menos de 40 minutos es francamente insuficiente para una consulta psicológica que, por sus cualidades, es muy diferente a una consulta médica.
  • Elija aquellos lugares en los que pueda acceder a los antecedentes curriculares del profesional que lo va a atender y, si es posible, guíese por recomendaciones de otras personas conocidas.
  • Asegúrese de poder contar con sesiones semanales en un horario que le acomode para no perder la continuidad de su proceso.
  • Fíjese, al momento de pedir la hora, en cuántos pacientes atiende de manera continuada el psicólogo y si tiene intermedios o espacios de descanso cada cierto número de personas atendidas. Este puede ser un factor que incida en el estado emocional y de concentración del terapeuta. Existen muchos centros en los que se exige a los psicólogos atender de manera continua a más personas de las adecuadas para optimizar el tiempo y la utilización de los boxes. Es importante enfatizar este aspecto, debido a que la psicoterapia no es un trámite y para que ésta sea adecuada, se requiere que el psicólogo esté presente intelectual y emocionalmente.

Es usted, por tanto, quien está llamado a informarse, a elegir bien de acuerdo a sus posibilidades, a confiar en la sensación de comodidad o incomodidad que le genera él o la psicóloga que está a punto de convertirse en su terapeuta y el lugar o institución donde se atenderá.

Usted tiene derecho a preguntar abiertamente lo que desea saber, en términos de formación y metodología de trabajo, pues se trata de un proceso que requiere, principalmente, confianza y validación mutua.

Entonces infórmese, atrévase a consultar y evacuar todas sus dudas, ya que el temor por desconocimiento puede privarlo de dar el paso de pedir una primera consulta, y al no hacerlo se está perdiendo de la posibilidad de mejorar su salud emocional.

Lic. Pablo Talice

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